Los días de las bolsas de plástico están contados

Cada vez son más las iniciativas a favor de la preservación del planeta, un tema que por muchos años no ha sido tomado con la seriedad que merece, pero que últimamente ha generado mayor interés y concienciación en la búsqueda de soluciones a la problemática de la contaminación ambiental, que ha generado un daño irreversible al ecosistema.

El uso de las bolsas de plástico es uno de los tantos factores que han influido de manera negativa en nuestro entorno y, de hecho, es uno de los puntos de mira al cual se le está haciendo un gran énfasis por las graves consecuencias que ha causado al ambiente.

Parte del texto del Real Decreto 293/2018, sobre reducción del consumo de bolsas, establecido por el Parlamento Europeo, reza que “Los actuales niveles de consumo de bolsas de plástico producen unos altos niveles de residuos dispersos, suponen un uso ineficaz de los recursos y es previsible que aumenten si no se toman las medidas adecuadas. Las bolsas de plástico dispersas provocan contaminación en el medio ambiente y agravan el problema generalizado de la presencia de residuos en las masas de agua, lo que supone una amenaza para los ecosistemas acuáticos en el ámbito mundial.”

Igualmente, en dicho texto se indica que las bolsas de plástico, con un espesor de menos de 50 micras (bolsas de plástico ligeras), representan la mayoría del número total de bolsas de plástico consumidas en la Unión Europea, reutilizándose con menor frecuencia que las que son más gruesas. 

Esto quiere decir que las bolsas ligeras se convierten en residuos con mayor rapidez y tienden a dispersarse como basura con más frecuencia debido a su peso ligero. 

El Real Decreto incluye una serie de medidas que están siendo adoptadas por los Estados miembros de la UE. Una de éstas, obliga a todos los establecimientos comerciales a cobrar las bolsas de plástico de manera obligatoria a los consumidores, tal y como viene sucediendo desde hace un tiempo.

España ya ha empezado a acatar esta resolución y, para 2021, también cumplirá la medida que prohíbe de manera indefinida las bolsas de plástico. Ésta será más extrema, ya que no permitirá que las personas puedan siquiera pagar por éstas.

Quedarán totalmente prohibidas las bolsas entre 15 y 50 micras y bolsas muy ligeras (menos de 15 micras) que no sean biodegradables. 

 

¿Por qué son tan dañinas para el planeta?

Según se ha publicado en diferentes informes ambientales, las bolsas de plástico pueden tardar cientos de años en descomponerse. Es tan irónico que su tiempo de uso sea tan corto, pero tardío su tiempo en desintegrarse. 

Generalmente, las bolsas de plástico terminan en el mar, causándoles la muerte a muchas especies marinas, entre ellas las tortugas, que las confunden con comida. 

Por otra parte, las bolsas de plástico contaminan durante su proceso de fabricación y cuando son incineradas. Algunas son impresas con tintas tóxicas.

Además, son elaboradas a partir del petróleo, un recurso no renovable y causante de emisiones de gases de efecto invernadero (calentamiento global).

 

Las bolsas de papel ocuparán su lugar

Acerca del futuro de las bolsas de plástico, muchas personas se estarán preguntando qué otra opción, más noble con el medio ambiente, podría sustituirlas y seguir brindando el mismo uso que se les da.

Poco a poco se han venido adentrado en los comercios las bolsas de papel, con una variante eco-amigable, que en un plazo cercano terminarán por desplazar a las bolsas de plástico. Incluso, ya podemos ver en muchos negocios, sobre todo del sector de la moda o bollería, que ya las utilizan para empacar las compras de sus clientes.

Las razones del por qué vienen ganando terreno están fundamentadas bajo un concepto de fabricación eficiente de recursos renovables y reciclables. Sus materiales de fabricación provienen de un medio natural y las industrias del sector tienen el deber y la obligación de repoblar los bosques. La ley exige que por cada árbol que se tale se planten cuatro más.

Conscientes de ello, cada vez hay más fábricas con certificados que garantizan que la fibra virgen utilizada provenga de bosques gestionados de forma sostenible.

Respecto a su tiempo de vida en el planeta, las bolsas de papel son biodegradables, por lo que su proceso de descomposición es muy rápido y no deja residuos tóxicos que generen daños al medio terrestre y marítimo. 

Según estudios recientes, la fabricación del papel en España ahorra anualmente aproximadamente 1,2 millones de toneladas de CO2.

Otro de los beneficios de las bolsas de papel es que pueden ser reciclables y reutilizables. Son sostenibles y son variables en cuanto a tamaño, formato, color, textura, etc.

A los fabricantes de bolsas de papel les ha quedado el reto ofrecer un buen material que sea resistente, aunque ya se nota la calidad en cuanto al grosor, asas y durabilidad.